Cuando pude morir, descarté la opción puesto que la cobardía mi sangre corrompió.
Cuando pude dormir, soñé desventuras puesto que en la imaginación de mi mente, no me sentí digna de más.
Cuando puedo ahora vivir, elijo la tristeza, puesto que es lo único que me hace sentir real.
domingo, 15 de noviembre de 2015
Hola, mi alegría.
La nueva vida que empecé contigo, fue la aventura más grande desde el principio,maravillosa tempestad de sueños detonantes que me hicieron renacer y en ti, encontré la eternidad.
Dulce mozo que encallado en la orilla de un mar de ruinas corrompido, vimos juntos el horizonte que a pocos metros nos esperaba dormido.
Triste ventura de sueños marginados, poco a poco diluíste en tus venas la laguna de lágrimas que sobre ti lloré, y perdí ante tu mirada la viveza, comencé a desaparecer.
Terminamos ambos rotos, ilusas almas que en amor esperaban, y con increíbles fantasías, sus sueños coronaban.
Dulce amor, dulce vida ¡Adiós, adiós, adiós!
Dulce mozo que encallado en la orilla de un mar de ruinas corrompido, vimos juntos el horizonte que a pocos metros nos esperaba dormido.
Triste ventura de sueños marginados, poco a poco diluíste en tus venas la laguna de lágrimas que sobre ti lloré, y perdí ante tu mirada la viveza, comencé a desaparecer.
Terminamos ambos rotos, ilusas almas que en amor esperaban, y con increíbles fantasías, sus sueños coronaban.
Dulce amor, dulce vida ¡Adiós, adiós, adiós!
Regresó aquella alma olvidada.
Busco el extraño consuelo de la depresión, madre olvidada de todo lo bueno.
Ella se va si me ve feliz, y me cuida en esos momentos hasta que estoy triste de nuevo, entonces vuelve y me rodea en un asfixiante abrazo que me hace desear olvidar la vida.
Su hermana, la nostalgia, me sigue y cuida mis pasos, pretendiendo evitar mi caída, y si lo hago, revive el pasado y me muestra una memoria de algo que jamás fue feliz a pesar de haberle sentido así.
Es la historia de mi vida, mi mentira y mi cruel realidad.
Ella se va si me ve feliz, y me cuida en esos momentos hasta que estoy triste de nuevo, entonces vuelve y me rodea en un asfixiante abrazo que me hace desear olvidar la vida.
Su hermana, la nostalgia, me sigue y cuida mis pasos, pretendiendo evitar mi caída, y si lo hago, revive el pasado y me muestra una memoria de algo que jamás fue feliz a pesar de haberle sentido así.
Es la historia de mi vida, mi mentira y mi cruel realidad.
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