La nueva vida que empecé contigo, fue la aventura más grande desde el principio,maravillosa tempestad de sueños detonantes que me hicieron renacer y en ti, encontré la eternidad.
Dulce mozo que encallado en la orilla de un mar de ruinas corrompido, vimos juntos el horizonte que a pocos metros nos esperaba dormido.
Triste ventura de sueños marginados, poco a poco diluíste en tus venas la laguna de lágrimas que sobre ti lloré, y perdí ante tu mirada la viveza, comencé a desaparecer.
Terminamos ambos rotos, ilusas almas que en amor esperaban, y con increíbles fantasías, sus sueños coronaban.
Dulce amor, dulce vida ¡Adiós, adiós, adiós!
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